6. NABAI SOCIAL
Navarra destaca por la riqueza de movimientos sociales de todo tipo, agentes sociales, plataformas y grupos que responden a cualquier tipo de problemática sectorial en marcha. Esta realidad es una de las grandes señas de identidad que caracterizan a nuestro pueblo.
La sociedad navarra está acostumbrada a organizarse, participar y movilizarse de forma natural. Lo viene haciendo desde hace muchos años, como forma obligada de respuesta y autodefensa en unos casos y como avanzadilla de nuevas dinámicas sociales en otros. La calle ha sido y sigue siendo escenario natural para la confrontación social para la demanda, la solidaridad y la lucha social.
Na Bai debe contemplar en sus bases funcionales y en su actuación política y social, la inmersión en la sociedad, la participación social directa, y la movilización en la calle. Trabajar, con respeto, junto a los movimientos sociales, con la misma naturalidad que contemplamos la acción política e institucional.
Por convicción y por sentido práctico debemos promover, contemplar y admitir las diferentes formas y modelos sociales alternativos de respuesta ante las problemáticas existentes en la sociedad. Incluso, cuando la actividad institucional y la social no son coincidentes, o cuando los planteamientos defendidos difieran. Na Bai debe mantener este compromiso con los movimientos sociales como parte del cambio social y político por el que apostamos.
Na Bai debe ser extremadamente sensible y receptiva a todos los problemas, conflictos, reivindicaciones o desigualdades que forman parte de la vida de las personas. En ese sentido reconocemos las diferentes formas de participación y haremos cuanto de nuestra parte este para mantener y fomentar una relación normalizada y fluida con los agentes sociales.
La definición de Na Bai como social y civil, debe ir unida al compromiso de implicación y aceptación de las luchas sociales, y a nuestra participación activa en las mismas. Esta implicación debemos realizarla no sólo mediante el apoyo a dinámicas puestas en marcha por terceros, sino que hemos de ser capaces de generar actuaciones propias, tanto en la puesta en marcha de plataformas sociales como, mediante la convocatoria de todo tipo de movilizaciones, en respuesta a situaciones y problemáticas que así lo requieran.
El trabajo social y la relación con los movimientos sociales debemos realizarlo siempre desde el respeto al funcionamiento autónomo e independiente de éstos, tanto en lo referente a la dinámica de trabajo como a la toma de decisiones.
